Como la pincelada al cuadro, o el trazo de carboncillo al dibujo, para mí el corte es un modo de creación con reglas y sentidos propios. Mi quehacer plástico y visual se ha interesado desde esta última técnica.

En el terreno plástico los materiales con los que he trabajo exigen métodos particulares para alterarlos, desde un simple cutter hasta una cortadora láser. Hojas de libros, cuadernos, revistas, hojas acumuladas, capas de pintura, papeles gruesos o delgados, vasijas de barro, cajas de cartón, botellas PET o frutas, el universo de objetos es vasto como amplios los modos para alterarlos, ya sea de modo bidimensional o tridimensional.

Como artista plástico mi reto es llevar al límite las capacidades y habilidades que mi cuerpo permite para traducir mis emociones e inquietudes proyectándolos sobre materiales e imágenes muchas veces resignificando. Y si bien este gesto contrasta frente a la avanzada tecnología que desplaza el trabajo manual simplificando el tiempo y esfuerzo humano, es también cierto que esto puede aprovecharse para las necesidades de un creador contemporáneo, por ello más que renegar la tecnología la aprovecho para construir mi propio discurso creativo.

En el terreno visual las temáticas varían dependiendo de los objetos encontrados y elegidos para alterarlos. En el caso de los libros me interesan como tecnología de memoria colectiva, y aunque el libro ha sufrido transformaciones gracias a la tecnología digital aún conserva algunas importantes ventajas como producto impreso. Cada libro como objeto guarda un contenido en particular, como habitáculo, y recortar sus hojas es como cavar un espacio particular, por ello me gusta la idea de que como polilla al libro realizo hueco para habitar ideas. Esta estrategia de corte en capas la he denominado cavismo.

Una buena parte de mi discurso visual se ha centrado en el sustraer la materia para utilizar la ausencia como discurso y en este sentido le atribuyo cualidades gráficas a los huecos que producen sombras (claroscuros) de las capas recortadas. La línea ocurre aquí bajo la percepción visual ante la ausencia de materia; en este proceso formal, el vacío se presenta como un concepto clave en el desarrollo de mis propuestas.

A diferencia de la pintura y el dibujo tradicional, el corte sustrae y no añade más al objeto o material, esta es la diferencia clara y propositiva del corte, mediante este gesto sobre la materia se construyen nuevos discursos como se pueden incluso observar en propuestas de otros artistas contemporáneos enfocados al corte de papel como Kara Walker, Brian Dettmer, Peter Callesen y Jeff Nishinaka. En mi caso la sustracción es una respuesta a mi entorno contemporáneo y sus rebabas: de información, de alimentación, de ruido, etc. Uso esta acción por su sentido crítico y su versatilidad para generar diálogos entre dualidades naturales (sonido/silencio, materia/vacío, luz/oscuridad, etcétera.) y sociales (música/ruido, austeridad/consumismo, inequidad/equidad, entre otros), para resaltar las desproporciones, esos excesos y absurdos actuales.

El recorte también me ha permitido vincular actividades de producción artesanal por apropiación y resignificación de la técnica y objetos. Una de las técnicas es la cestería donde combino el corte de hojas de libros para sustituir la materia vegetal con la cual se realiza tradicionalmente lo cestos artesanales. Estudiando la técnica desde el proceso artesanal me ha permitido descubrir las nuevas posibilidades de pensar la técnica y los objetos creados proponiendo objetos con elementos visuales y conceptuales que renuevan el sentido del objeto más allá de su utilidad.

Otra técnica artesanal vinculada al corte es el papel picado, la particularidad de esta técnica es la posibilidad de realizar una reproducción técnica de la obra, tal y como sucede en el grabado, salvo que no se usa una placa matriz sino una plantilla desde el cual yo realizo hasta 12 piezas, cada una con posibilidad de distinto color.

Esta vinculación del corte, artesanía y objetos me ha posibilitado navegar en un mar de significados muy enriquecedores para ser transformados, con el cual exploro las posibilidades de transformación simbólica en una obra, aporto así de mis investigaciones nuevas poéticas, significados y formas dentro de  problemáticas contemporáneas, trabajo que continúo ampliando.

 

 

Arián Dylan

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